Jubilosa acogida al Papa en la Nunciatura Apostólica en Bogotá

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Papa Francisco ante el pueblo colombiano – REUTERS                        

 

inutos después de la partida del vuelo desde Roma hacia Bogotá, el Santo Padre Francisco pidió a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo rezar por Colombia y por Venezuela.

De nuestra enviada especial a Colombia Bogotá, Griselda Mutual

(RV).- Tras atravesar casi 10.000 kilómetros en avión- 9.825 para ser exactos – con doce horas y medio de vuelo, llegó el Papa Francisco a la base aérea Catam del aeropuerto de Bogotá, en donde a recibirlo en el avión fueron el Nuncio Apostólico, Ettore Balestrero y el Jefe de protocolo.

Durante el vuelo en el tradicional saludo que realiza el pontífice a los periodistas provenientes de todo el mundo que lo acompañan, el Santo Padre pidió a todos realizar una oración por el viaje a Colombia: “este es un viaje un poco especial – dijo- porque es un viaje para ayudar a Colombia a ir hacia adelante en su camino de paz”.

Asimismo, tras recordar que uno de los países sobrevolados es Venezuela, pidió también una oración por este “para que pueda haber diálogo y para que el país encuentra una bella estabilidad y un diálogo con todos”.

A su llegada a Bogotá a los pies del velívolo de Alitalia lo esperaban el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, con la consorte, autoridades políticas y civiles, y obispos colombianos, mientras que la bienvenida calurosa fue dispensada por los casi mil fieles presentes en el aeropuerto para recibir al romano pontífice.

Desde allí el Santo Padre montó en el Papamóvil para dirigirse a la Nunciatura Apostólica, en donde dormirá durante toda su estadía en Colombia. 

En el trayecto se pudo ver y sentir el calor del pueblo colombiano a lo largo de las calles de Bogotá, adornadas con pancartas para la ocasión, mientras que a su llegada a la Nunciatura, el Papa fue recibido por un grupo musical compuesto por miembros del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron), una entidad pública que atiende a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad social, habitantes de la calle o en riesgo de estarlo), y también un grupo de laicos y sacerdotes católicos que conforman las así llamadas Familias de la Misericordia, (quienes se ocupan de llevar a cabo misiones con grupos de familias en las que buscan salir de su realidad habitual y encontrar al otro, mirar ‘fuera’, a los muchos ‘lejanos’ de Colombia, a tantas familias en dificultad y necesitadas de misericordia, a tantos campos de apostolado aún por explorar).

En un gesto de bienvenida los jóvenes de IDIPRON le entregaron al Papa una ruana, tejida por ellos mismos, detalle con el cual han querido hacer sentir al pontífice el calor de Colombia que lo acoge. Otro regalo significativo fue un velón, como símbolo de la luz que es el Papa para los seguidores y creyentes de Cristo fabricado por jóvenes que se encuentran en la primera etapa del camino para abandonar la calle. Y el tercer don fue un vitral,  para que, en palabras textuales “recuerde estos jóvenes que creen y confían en usted”.

Ya dentro de la nunciatura, el Santo Padre saludó al personal de servicio que se ocupará de acompañarlo en estos días, y seguidamente depositó una ofrenda floral a la Virgen.

Hace algunos días el Nuncio Apostólico presentó a la prensa al personal que acompañará al Papa en la nunciatura durante su estadía en Colombia. Entre ellos, Carmenza Morales, la señora que se ocupará de la cocina, contó que se ofrecerán al pontífice platos tradicionales, como el ajiaco santafereño, fruta fresca como mango y banano, y enyucado, dulce típico de la costa caribeña,  pan de  yuca y pandebono típicos de la Valle del cauca. Un detalle fue que todas las personas que se han preparado para la visita del Papa en la nunciatura realizaron un pequeño sacrificio en ofrecimiento por la visita, escribiéndola en un papelito y depositándolo en una cajita en la capilla: mensajes que probablemente serán leídos por Francisco en estos días.